Incendio

Incendio liibookQuizás fue una colilla arrojada desaprensivamente desde la carretera cercana, un viento inoportuno debe haberla llevado lejos hasta la hojarasca del bosque.

Un portento se aproximaba pero nadie se dio cuenta, los pájaros volaban, los árboles susurraban y el sol entibiaba somnoliento. Alguna brisa curiosa despertó el rescoldo y una fina columna gris lo señaló. Vez tras vez el viento arremolinado la dispersó, pero en su devenir nació la llama.

Pequeña fue paciente, se extendió callada juntando fuerzas. De repente se inflamó llena de energía y comenzó a devorar todo su entorno con un crepitar premonitorio. Cuando lamió el primer pino evaporando su corteza de gases inflamables ya fue ineludible. En instantes, el pino completo ardía y su calor producía más gases que a su vez alimentaban al fuego.

Allí nació el incendio. Era una fuerza de la naturaleza, desatado se hacía cada vez más brillante, más caliente, más alto. Egoísta y goloso ni una brizna podía quedar afuera. Se propagaba subterráneo a través de hasta las más profundas raíces, carbonizándolas sin llama.

Se solazaba en sí mismo y como si tomara conciencia se veía sin límites. El tiempo era su esclavo y campeaba en el mundo. Cuando encontró la roca quiso devorarla pero esta era inmutable. En vano trató de rodearla, se agigantó y calcinó hasta la cúspide. La piedra, solo mineral, lo ignoró.

Con desdén siguió adelante, escondiendo la duda que había despertado. El primer río lo sorprendió, rugió a su vera enojado, pero el agua se resistía, burbujeaba en las orillas y corriendo se reía de él. Por un momento se aquietó, pareció reflexionar, las llamas se empequeñecieron igual que su orgullo y entonces humilde, reconociéndolo como creador  le pidió ayuda al viento.

Éste dudó, contempló primero su obra y pasó sobre sus cenizas. Quizás quiso darle otra lección y empezó a soplar ¡Y cómo! Le pareció un huracán. Lo avivó enseguida, las llamas volvieron a crecer y retomó fuerzas  y calor. Ya discípulo, se volvió chispas, se sentía como cañonazos que las dispersaban. Fueron tantas que algunas, gracias al viento, pudieron atravesar el río.

Al fin en la otra orilla se desperezó, renovado y vencedor volvió a arder en toda su plenitud. Nuevamente se sintió infinito pero ahora sabía que había obstáculos y que podían atravesarse. Sin embargo, mientras asolaba sin tregua, atronador, se preguntó: ¿habría algún obstáculo insalvable?

Nos cruzamos la primera vez caminando en sentido contrario y solo nos miramos como se miran inalcanzables las estrellas del cielo. Semana tras semana nos seguíamos encontrando sorprendidos en diferentes lugares. Ya sonreíamos pues la casualidad nos asombraba y sentimos que algo nos unía y que estábamos marcados.

No sé cuándo ni cómo me sentí esperando ansioso el próximo encuentro. Cuando se dio, ella brillaba, desde lejos, distinguía su sonrisa y sus ojos me inspiraban infundiéndome valor. Ni recuerdo qué nos dijimos o adonde me dirigía, pero desde entonces caminamos juntos. Como tontos nos reíamos de cualquier cosa y poco a poco el mundo se fue haciendo trasparente, solo nosotros teníamos substancia.

El primer beso encendió mi corazón y mis piernas temblaron. Ese tierno cariño, con el tiempo y un viento propicio se hizo hoguera. Ya éramos inseparables y, cuando nos reconocimos pareja, dos partes de uno; nos incendiamos, nos consumimos. Devoramos el mundo, insaciables.

Ya hemos dejado atrás más de media vida, tropezado más de dos veces con muchas piedras, juntos cruzamos mil ríos y sin embargo nada nos pesa.

Oigo tus pasos a mis espaldas y mis ojos ciegos de pensamientos, vuelven a ver el jardín. Giro, el roce de tus manos me hace hoguera y tu beso como siempre nos torna incendio. Hoy comprendo al fin, lleno de dicha, que ni la muerte podrá con él.

 

Carlos Caro

06 de agosto de 2013

Descargar XPS:  http://cort.as/Ab5G

 

 

 

Safe Creative #1310168779472

Anuncios

8 comments

  1. Hola, Carlos. Interpreto que el segundo párrafo es la respuesta a la pregunta con la que termina el primero. Solo así veo unidad. Se me hace un poco brusca la transición, como si me faltara un nexo que los relacionara. Tanto el primero como el segundo están llenos de energía, el primero una energía roja, devoradora, y el segundo energía azul, fluída y como de aire que da vida. Me gustó leerte otra vez. Besos.

    1. Ante todo visita mi perfil y entenderás de donde vienen las siguientes palabras: “Un relato en el que la figura retórica, ocupa un sitio preferencial, ya que desde su inicio, la contextualización descriptiva no son más que animizaciones de su sentir que arrolla, que quema, que prende fuego, a los distintos elementos de la naturaleza,y a su vez, estos elementos, “ocultan” su sentimiento íntegro y total por su amada, lo que pone de manifiesto, un sinfín de metáforas, para cerrarse en la bella alegoría que hace la esencia de este relato.”
      Ahora te lo explicó yo en lengua vulgar. Elegí fuego, pues normalmente se asocia solo a la pasión sexual. Yo propongo el significado mucho más abarcativo del amor completo en pareja. La primera parte son dos figuras retóricas, la animización y la metáfora. ¿La metáfora de que? De la segunda parte. Como no lo advertiste, el segundo texto es, como bien describes, azul. Se hace rojo cuando con la metáfora en la mente lo releés. Por último, donde la animización no puede responder, mi amor humano con alma inmortal confluye en una alegoría del amor, otra figura retórica. C’est fini, un beso

  2. Si me lo permites, Carlos, voy a prescindir de las teorizaciones, que siempre son enriquecedoras, es cierto, pero prefiero que las sensaciones me entren por la piel. Leo rojo y azul, y un morado intenso que los mezcla y ahí me quedo, prestando mis retinas y mis vísceras para que se vean contraídas y expandidas por tus palabras. Dejemos que los teóricos de la retórica más rebuscada hagan su trabajo, jejeje. Mil besos, poeta.

  3. Es una declaración preciosa: poética, hipnótica y tan llena de pasión como el mismo fuego, esa pasión que hace que se avive día a día.
    Un abrazo y gracias por las peonías.

    1. No había advertido todo el tiempo inútil que perdí en otros sitios. Disfruto tanto de los textos, como de la galanura de los comentarios. Se van enhebrando en horas y días uniéndonos en un universo de soles. Algunos incandescentes, otros oscuros, pero anidando todos al genio. Un beso

  4. Me asombra (de eso se trata y de ahí mi “alias”) tu manejo de las palabras, Carlos Caro. Tu prosa, que una vez califiqué de sosegada, veo que tiene muchos registros. Gracias por traer aire fresco por estos lares.
    Un saludo.
    P.D.: El relato me gustó, pero me pasó un poco como a Lavanda (me quedé un poco descolocado ante el giro que diste… Quizás un diálogo corto enlanzando las dos partes serviría de transición… Bueno es sólo una idea).
    Más saludos.

    1. Deberé rendirme a la evidencia que el corte se lee muy brusco. Como a mis cuentos los hago con emociones, el momento ya pasó. No se si pueda o quiera arreglarlo. Buscaré. Un abrazo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s